Que todos los seres sean felices,
cualquiera de los seres vivientes que existan, sin excepción,
débiles o fuertes,
largos, grandes o medianos o bajos, diminutos o voluminosos,
-sean visibles o invisibles-
aquellos que viven lejos o cerca
-los nacidos y aquellos que buscan nacimiento-
Que todos los seres sean felices.
Que nadie engañe o desprecie
a su semejante en ningún lugar; que nadie desee el mal al otro
por resentimiento o por odio.
Así como con su propia vida
una madre protege del mal a su propio hijo,
su único hijo,
desarrolla un corazón ilimitado
hacia todos los seres.
Cultiva una mente de amor ilimitado
a través de todo el Universo, en toda su altura, profundidad y extensión; un amor que no encuentre obstáculos
y esté más allá del odio o la enemistad.
Ya sea parado, caminando, sentado o acostado,
siempre que estés despierto,
practica esta vigilancia con todas tus fuerzas:
Éste es considerado el Estado Divino aquí.
(Metta: Filosofía y Práctica del Amor Universal, de Buddharakkhita
Traducción de Alejandro Ponce de León)

0 almas de luz comparten corazón y alas:
Publicar un comentario en la entrada